Retos e innovación en el sector de la envolvente

Es indudable que estamos en una situación de cambios e innovaciones en el sector de la envolvente de los edificios, bien se quiera atribuir al momento 4.0 o a la propia evolución de la edificación en función de las demandas cada vez más exigentes por parte de los usuarios.

Actualmente vemos como los materiales considerados tradicionales están llegando a unos muy altos niveles de prestaciones por sí mismos y el siguiente paso es combinarlos para obtener lo mejor de cada uno por separado en un nuevo conjunto, consiguiendo soluciones globales de mejores características. Estas soluciones híbridas serán cada vez más habituales en la perfilería de la ventana, a la espera de que se puedan desarrollar, de forma competitiva, nuevos materiales ajenos hoy en día a nuestro sector.

Donde cabe esperar un mayor desarrollo en un corto plazo es en el acristalamiento. La tendencia, a través del uso de capas en los vidrios, es a conseguir nuevas características que, manteniendo los elevados niveles actuales de prestaciones, permitan diferentes aplicaciones novedosas. Juntamente con este efecto, se desarrollarán vidrios activos que, gracias a su composición, podrán variar sus características en función de las solicitaciones ambientales que rodean al edificio, así como de las necesidades que le indiquen sus usuarios.

También se está viendo en las fachadas el mestizaje que se comentaba para la perfilería de las ventanas. Las envolventes tienden a ser cada vez más multimateriales y los arquitectos proyectan diversas configuraciones de materiales en las fachadas de un mismo edificio.

El muro cortina sigue la evolución propia de sus componentes, mientras que la fachada ventilada está viendo como un buen número de materiales se incorporan en una nueva aplicación, ya que un muchas de estas soluciones tienen su origen en materiales tradicionales, pero con otros usos más habituales (piedra, cerámica, derivados de madera, tierras elaboradas…) como solados o alicatados.

Todas estas formas se ven complementadas por una mayor contribución de la gestión dinámica del control solar. Nuevamente nos enfrentamos a maneras diferentes de utilizar los productos tradicionales, a la vez que aparecen algunos nuevos. Ya no es tan solo el empleo de la domótica en viviendas y edificios, sino también la posibilidad de actuar a distancia sobre estos productos en línea y en tiempo real, sin la necesidad de la presencia física del usuario para accionar los elementos. Ello permite contribuir no sólo al ahorro y eficiencia energética de las viviendas y los edificios, sino también a elevar la seguridad de sus ocupantes.

El sector está acostumbrado a ofrecer unas determinadas prestaciones, cada vez más exigentes, a través de sus productos, el reto es adecuarse a las nuevas exigencias reglamentarias en las que el aspecto global del confort del usuario, la contribución a la sostenibilidad, y el menor impacto en residuos serán los futuros motores de la innovación. Se necesitarán productos que contribuyan de manera positiva en la salud y el bienestar de las personas (eliminación de bacterias), en el medio ambiente (materiales fotocatalíticos), con escaso mantenimiento y máximo nivel de reciclabilidad.

El sector también se ha de subir al carro de la industria 4.0, buena parte de los desarrollos previstos se basan en un mayor uso de la digitalización, a los que habrá que ver cómo se incorpora la impresión 3D y la participación del usuario final en el diseño de los productos de manera que se pueda pasar de una producción en serie a una personalización producto a producto.

Pero no solo los productos han de adaptarse a las nuevas exigencias, es indispensables que los profesionales encargados de su instalación, mantenimiento, renovación estén al día sobre dichos productos. Con lo que se apuntaba se puede comprobar que las aptitudes tradicionales de los oficios se han de complementar con conocimientos en digitalización. Los edificios van a estar cada vez más conectados y los productos que los integran de una manera más o menos intensa en función de sus características también lo van a estar, por lo que su instalación va a tener que incorporar del mismo modo todo este potencial de capacidad tecnológica.

Algunas de las cosas apuntadas se podrán ver ya en VETECO 2018 el próximo mes de noviembre, pero seguramente en un futuro a corto plazo veremos otras que ahora cuesta imaginar.