El sector de la envolvente consolida su recuperación

La envolvente de un edificio y los elementos que la componen –fachadas, ventanas, persianas, toldos, vidrio, etc.- conforman un sector con identidad propia dentro del mundo de la edificación, con un aporte imprescindible dentro de lo que será el nuevo marco que ofrecerán los edificios de consumo casi nulo.

La envolvente de un edificio y los elementos que la componen –fachadas, ventanas, persianas, toldos, vidrio, etc.- conforman un sector con identidad propia dentro del mundo de la edificación, con un aporte imprescindible dentro de lo que será el nuevo marco que ofrecerán los edificios de consumo casi nulo. La envolvente nos aísla del ruido y condiciones climatológicas externas, nos permite graduar la intensidad de la luz solar y el aporte calorífico del que queremos disfrutar; y nos ofrece un entorno seguro y confortable en el que vivir.

 

El mercado español de la ventana, protección solar y elementos para envolvente ha pasado años difíciles durante la última década. La tendencia al alza de los últimos dos años y la progresiva industrialización y digitalización de estos sectores permiten, sin embargo, ser optimistas ante el futuro.

 

Según datos extraídos de la Encuesta Anual de Productos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2007 se fabricaron en España 20 millones y medio de unidades de carpintería, incluyendo aquí ventanas, marcos, contraventanas, puertas, umbrales, etc., tanto metálicas, como plásticas o de madera. Esta cifra cayó drásticamente un 41% en 2011, descenso que fue continuado hasta 2014, partir del cual se observó una incipiente recuperación.

 

También la evolución de las exportaciones e importaciones de productos de carpintería de madera, metálica y plástica es un reflejo de la situación por la que ha atravesado el sector español de la ventana y la envolvente.

 

Según datos de ICEX, en 2007 España exportó por un valor de 290.412 miles de euros, mientras que el de las importaciones fue de 534.555. En 2010 este balance se fue equilibrando, exportando por valor de 233.441 miles de euros e importando por 269.369. A partir de este momento se produce un vuelco en la tendencia, y en 2011 España exportó más productos de carpintería que los que importó, 243.457 por 208.258; esta corriente se ha mantenido hasta 2016, con 383.013 miles de euros en exportaciones y 281.472 en importaciones.

 

En lo que respecta a los países a los que España exportó más productos de carpintería metálica, plástica y de madera en 2016, encabeza la lista Francia, con 116,61 millones de euros, seguida de Portugal, con 36,32. En tercera y cuarta posición se encuentran Reino Unido (25,37) y Marruecos (22,29).

 

En sentido contrario, Alemania es el país del que España más importa en este sector (62,86 millones de euros), seguido de Francia (59,36), Italia (44,27) y Portugal (23,48). China ocupa la quinta posición de este ránking, con 21,75 millones de euros.

 

Nuevos retos para el sector

Como cualquier otro sector económico, el de la envolvente se enfrenta a nuevos y diferentes retos e innovaciones, muchos de ellos derivados de la evolución de la edificación y de la incorporación de nuevos materiales, así como de la llegada de los conceptos de la fabricación 4.0 también al mundo de la construcción.

 

La combinación de nuevos materiales con otros tradicionales será cada vez más habitua en perfilerías para ventanas, a medida que se puedan desarrollar de una manera competitiva. También ha existido una gran evolución en el mundo de los vidrios, sobre todo con el uso de las capas, que permiten aumentar sus prestaciones.

 

Asimismo, también la gestión y elementos de protección solar cobran cada vez más protagonismo en la envolvente arquitectónica, con elementos de gestión dinámica del control solar que permiten que la fachada reaccione automáticamente a las condiciones climáticas del momento. Estas acciones repercuten positivamente en el ahorro y eficiencia energética de las viviendas y edificios, así como permiten elevar la seguridad en los mismos.

 

En opinión de Pablo Martín, director de Asefave, Asociación Española de Fabricantes de Ventanas y Fachadas Ligeras, “el sector está acostumbrado a ofrecer unas determinadas prestaciones, cada vez más exigentes, a través de sus productos. El reto es adecuarse a las nuevas exigencias reglamentarias en las que el aspecto global del confort del usuario, la contribución a la sostenibilidad, y el menor impacto en residuos serán los futuros motores de la innovación. Se necesitarán productos que contribuyan de manera positiva en la salud y el bienestar de las personas (eliminación de bacterias), en el medio ambiente (materiales fotocatalíticos), con escaso mantenimiento y máximo nivel de reciclabilidad. El sector también se ha de subir al carro de la industria 4.0, buena parte de los desarrollos previstos se basan en un mayor uso de la digitalización, a los que habrá que ver cómo se incorpora la impresión 3D y la participación del usuario final en el diseño de los productos de manera que se pueda pasar de una producción en serie a una personalización producto a producto”.

 

La positiva recuperación del sector y los desafíos a los que se debe enfrentar serán claramente perceptibles en Veteco 2018, del 13 al 16 de noviembre, en Ifema.